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Estados Unidos recibe al mundo, pero desconfía de todos

Estados Unidos recibe al mundo, pero desconfía de todos

Deportaciones, interrogatorios de siete horas y revisiones extremas marcaron la llegada de árbitros y delegaciones a Estados Unidos. En la antesala del Mundial, la política migratoria del país anfitrión abrió un debate incómodo: ¿hasta dónde puede llegar la seguridad sin afectar el espíritu de la Copa del Mundo?

El Mundial está a la vuelta de la esquina, pero Estados Unidos ya consiguió que se hable de otra cosa. No de Messi, de Mbappé o de quién llega mejor. Se habla de controles migratorios, deportaciones y revisiones que, para muchos, cruzaron una línea incómoda. Porque nadie discute el derecho de un país a garantizar la seguridad. La pregunta es otra: ¿qué imagen quiere mostrar el anfitrión del evento deportivo más importante del planeta?

Primero fue la exclusión del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, a quien se le negó el ingreso al país pese a haber sido designado por FIFA. Después apareció el relato del iraquí Aymen Hussein, quien aseguró haber sido retenido durante siete horas y tratado «como un terrorista». En paralelo, trascendieron los exhaustivos controles a las delegaciones de Senegal y Uzbekistán, sometidas a inspecciones extraordinarias en su llegada a territorio estadounidense.

El Mundial cambió. Cambió el formato, cambió la cantidad de equipos y cambió la manera de organizarlo. La ampliación a 48 selecciones prometía una Copa más diversa, con nuevos protagonistas y países que antes apenas podían imaginarse estar en semejante escenario. Pero, la previa dejó una sensación extraña. Incómoda.

Irán es quizás el ejemplo más llamativo. Debido a las restricciones migratorias vigentes, la selección iraní no podrá concentrarse en Estados Unidos durante el torneo. Su base estará en Tijuana, México, y deberá cruzar la frontera únicamente para jugar sus partidos. A eso se suman también se le suman otras situaciones, como las quejas de Japón por el estado del campo de entrenamiento asignado.

Los controles a la Selección de Uzbekistán antes del amistoso frente a Países Bajos

¿Qué Mundial quiere mostrar Estados Unidos? Porque nadie cuestiona la importancia de la seguridad ni el derecho soberano de un país a aplicar sus propias leyes. El problema aparece cuando esas decisiones comienzan a condicionar la experiencia deportiva.

Parece una exageración, pero es la realidad de esta Copa. Y ahí aparece la contradicción más grande de todas: el evento deportivo mas importante del Mundo hoy está poniendo el ojo en otro lado.

Por Jonas Reinglestein

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