La camiseta N°10 de Boca, esa que supo defender con talento y coraje figuras del relieve Juan Román Riquelme, Diego Armando Maradona y Ángel Clemente Rojas, y que en las últimas temporadas fue utilizada por Edinson Cavani, quedó vacante. Ya sin el Matador, que rescindió su contrato al no ser tenido en cuenta por Rodolfo Arruabarrena, el mítico dorsal azul y oro quedó sin dueño, pero hay un serio candidato a llevarlo el próximo semestre.
Joven atrevido, desequilibrante y de alma bostera, Tomás Aranda es una de las fulgurantes apariciones de los últimos tiempos en el Xeneize y el principal apuntado en el plantel profesional a vestir esa casaca con una profunda historia bostera.
Debutó con apenas 18 años (ahora ya tiene 19) a finales de enero, en la derrota 2-1 frente a Estudiantes por la fecha 2 del Torneo Apertura, pero juega con tanto desparpajo que parece que tuviera un centenar de partidos en la Primera División.
Su nivel y, sobre todo su desvergüenza, sorprendió primero a Claudio Úbeda y luego al propio Lionel Scaloni, quien no dudó en citarlo para que trabaje junto a la Selección Argentina en la antesala del Mundial 2026. «Aranda tiene potrero, juega bien, quiere la pelota. Entró masticando chicle, como si estuviera en su casa, y le dije: ‘Sácate el chicle’. Porque entrena comiendo chicle, entrena tan tranquilo y se siente tan bien que está cómodo y juega muy bien. Solo hay que darle tiempo», aseguró el DT nacional luego de que entrara enchufado en el primer amistoso contra Honduras.
En números todavía es un pichón: 20 encuentros, un gol y dos asistencias. Pero las estadísticas mienten cuando no cuentan lo que genera. Con Aranda en cancha, Boca encontró el cambio de ritmo que le faltaba. Si tiene la pelota, algo distinto va a pasar. Por eso está latente la posibilidad de que luzca la N°10 en su espalda: un premio al esfuerzo y un respaldo institucional de cara al futuro.
De regreso en Buenos Aires tras su paso por la Selección, el mediocampista dijo haberla disfrutado «cada momento al ciento por ciento». Llegó renovado a la pretemporada de Arruabarrena, después de haberse dado el lujo de tirar paredes con Lionel Messi. El mundo por delante.
En este segundo semestre, en el que Boca irá por la Copa Sudamericana, el Torneo Clausura y la Copa Argentina, Aranda tendrá un objetivo personal tan claro como urgente: consolidarse y seguir demostrando que la camiseta más pesada del club no le pesa en absoluto.
