Fausto Vera quiere quedarse en River. El volante, que llegó a préstamo desde Atlético Mineiro a comienzos de 2026, atraviesa la pretemporada en Alicante con el foco puesto en el presente, pero con un anhelo muy claro sobre el futuro. «Mi deseo es quedarme, intento demostrar partido a partido. Al final la decisión no la tomo yo, pero de mi parte estoy totalmente enfocado en hacer las cosas bien ahora. Obviamente que mi deseo es seguir«, dijo el ex Argentinos y Corinthians.
Los números del primer semestre avalan esa ilusión. Vera disputó 20 partidos, acumuló 1.594 minutos y marcó un gol. Su lesión en la rodilla dejó en evidencia cuánto lo extrañó el Millonario en la mitad de la cancha. El préstamo incluye una opción de compra de 4,5 millones de dólares y vence en diciembre, pero el jugador espera que el club la ejerza.
Vera también explicó cómo vive la responsabilidad de vestir la camiseta riverplatense.«Cuando vine, pensé en disfrutar esta oportunidad y aprovecharla, porque si no te adaptás rápido, a los seis meses te tenés que ir. River te exige mucho, pero yo la responsabilidad la tomo como una motivación. Tenemos que llevar esta camiseta a lo más alto y darle alegrías al hincha. Tengo muchos amigos y familiares que son fanáticos de River y ellos te transmiten el esfuerzo que hacen para ser socios. Uno lo tiene presente todo el tiempo», expresó en diálogo con Hernán Santarsiero.
En lo futbolístico, el volante detalló cómo funciona su dupla con Aníbal Moreno. «Nos hemos entendido muy bien. Nuestro rol principal es darle equilibrio al equipo. Aníbal es el que se queda más posicional y a mí el Chacho me da libertad para moverme y darle una salida limpia a la pelota. Trato de leer cómo presiona el rival, dónde queda el espacio para ayudar al central o a Aníbal y, cuando se presenta, también intentar llegar al área.» También tuvo elogios para el juvenil Lucas Silva: «Es un gran jugador, trabaja muy bien y seguramente tendrá un gran futuro.»

Vera fue titular en la semifinal de la Libertadores 2024, cuando el Atlético Mineiro eliminó a River con el 3-0 en Belo Horizonte y el 0-0 en el Monumental. Aquella noche lo marcó. «Fue una locura. Ya nos imaginábamos lo que podía venir, pero cuando entramos a la cancha y vimos ese recibimiento fue increíble, de los mejores de la historia del fútbol. Sin dudas tuvo su efecto en nosotros. Los recibimientos hacen que a los rivales se les haga cuesta arriba el partido. Ahora nosotros tenemos que aprovecharlos.»
Dos años después de haber sufrido ese clima como visitante, Vera lo vive desde adentro. Y desde Alicante, mientras trabaja pensando en un segundo semestre cargado de objetivos, el mayor de sus deseos es uno solo: que el Monumental siga siendo su casa mucho más allá de este 2026.
