Gol agónico en Madryn y doblete frente a Central Norte: Bonansea pasó de doce partidos sin meterla, a hacer tres goles en una semana. Así es la vida del nueve.
Por Jonás Reinglestein
¿Qué le falta a Colón?
Durante semanas esa fue la pregunta en pleno mercado de pases de la Primera Nacional. Y la respuesta casi siempre era la misma: un nueve.
No era un palo para Bonansea. Era lógica. Colón necesitaba más gol y no podía depender solamente de Lago. Además, ni Cano ni Castro fueron esa alternativa que todo equipo necesita. Por eso llegaron Leandro Garate y Franco García para reforzar el ataque.
Pero una cosa no quitaba la otra. Colón necesitaba otro nueve, sí. El error era pensar que ese nueve tenía que llegar para ocupar el lugar de Bonansea.
Un nueve que nunca dejó de hacer el trabajo.
Desde el 29 de marzo, en Paraná, pasaron doce partidos y 1.198 minutos sin que el «9» volviera a gritar un gol. Tuvo que esperar hasta Madryn para sacarse esa mufa que, con el paso de las fechas, empezaba a pesar cada vez más.
Situaciones no le faltaron. Un cabezazo en Caseros frente a Estudiantes que terminó en el travesaño y otras chances claras que no pudo aprovechar. La pelota no quería entrar.
Y mientras afuera se hablaba de la falta de gol, adentro seguíamos viendo un delantero que hacía el desgaste y que aportaba desde otro lugar al funcionamiento del equipo. No era poco. Nomás, al nueve le faltaba lo que más se le exige.
El mismo de siempre y con el arco abierto. (Foto: @maruescubarok)
El 9 que Colón ya tenía
Porque los goles no aparecieron de casualidad. También apareció un Colón que encontró mejor a su referencia de área.
El primero de esta tarde frente a los salteños llegó después de un buen centro de Sarmiento, para que el «9», ya sin esa mochila pesada que dejó en el sur del país, metiera el 3-0 parcial. El segundo fue más simple: Marcioni juntando hombres dentro del área, pinchándola para dejarlo solo a Bonasea, que estaba donde tiene que estar un nueve, abajo del arco, listo para empujarla.
Eso también es Alan Bonansea. Un delantero de la Primera Nacional. De esos que van al choque, que te pelean cada pelota como si fuera la última, que incomodan a los centrales y que hacen un desgaste que no aparece en las estadísticas.
La primera fecha, justamente contra Deportivo Madryn, alcanzó con verlo unos minutos para entender qué tipo de nueve era. El gol volvió. La estadística cambió. Pero Alan Bonansea sigue siendo el mismo delantero que Colón necesitaba.
