River derrotó 2 a 1 a Atlético Tucumán bajo la lluvia en el Monumental José Fierro y consiguió su tercera victoria consecutiva desde la llegada de Leonardo Ponzio. Tobías Andrada abrió el marcador en el primer tiempo, Domingo Ferreira empató de cabeza pese a que el conjunto local jugaba con diez y Thiago Almada apareció a los 46 minutos del segundo para definir un partido que se le había complicado al conjunto de Núñez.
La primera incidencia determinante ocurrió a los 12 minutos. Nicola Franco fue expulsado de manera directa por una dura plancha sobre Lucas Martínez Quarta y dejó a Atlético en inferioridad numérica. River aprovechó rápidamente esa ventaja: a los 21, Ángel Correa esperó la proyección de Gonzalo Montiel, que lanzó el pase atrás para Andrada. El mediocampista definió y convirtió su primer gol con la camiseta millonaria.
El equipo de Ponzio controló desde entonces la pelota y encontró espacios, aunque no consiguió traducir esa superioridad en ocasiones claras suficientes para liquidar el encuentro. Luis Ingolotti respondió cuando fue exigido y sostuvo al conjunto de Julio César Falcioni, que se replegó para mantenerse cerca en el marcador.
Atlético creció en la segunda parte pese al hombre de menos. Alexis Canelo, ingresado en el segundo tiempo, dio la primera señal a los 29 minutos, cuando recibió un envío largo, definió de primera y estrelló la pelota en el palo. Poco después, Falcioni fue expulsado por ingresar al campo para reclamar una tarjeta roja para Agustín Arambarri, que recibió la amarilla por una fuerte entrada sobre Canelo.El empate llegó a los 37. Tras una infracción de Marcos Acuña, Lautaro Godoy ejecutó el tiro libre y Domingo Ferreira ganó en lo alto con un gran salto para marcar de cabeza el 1 a 1. Atlético encontró así el premio en su mejor momento y puso en problemas a un River que había dejado pasar varias oportunidades para ampliar la diferencia.
El conjunto visitante reaccionó en el tramo final y volvió a acorralar a su rival. Casi a los 46 minutos, Juan Cruz Meza construyó una gran acción por la izquierda, dejó a dos futbolistas en el camino y jugó hacia atrás para Lucas Beltrán. El delantero sostuvo la pelota y descargó para Almada, que sacó el remate que Ingolotti alcanzó a tocar, pero no pudo detener.
