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La construcción del mito: el día que los goles de Maradona dejaron de ser solo fútbol

La construcción del mito: el día que los goles de Maradona dejaron de ser solo fútbol

El histórico partido entre Argentina e Inglaterra en México 86 se jugó en dos momentos distintos: primero en la cancha, a través de los pies y las manos de Diego Maradona; y una década más tarde, a través de su propio relato. El mito de «La Mano de Dios» y el «Barrilete Cósmico» no fue un fenómeno inmediato, sino que maduró con el tiempo hasta convertirse en la leyenda definitiva de la mano de su creador.

La era del Maradona campeón sobre el Maradona «vengador»A los 25 años, tras alcanzar la gloria en 1986, Maradona continuó su carrera mirando hacia adelante. Llevó al Napoli a lo más alto, alcanzó la final del Mundial 1990, sufrió su primer dopaje positivo y vivió regresos titánicos en medio de tensiones políticas con el menemismo.

Durante todo ese trayecto, que culminó con el Mundial 1994 y su etapa final en Boca Juniors, el «Diez» casi no hizo mención al partido contra Inglaterra ni vinculó el juego con la Guerra de Malvinas. En la memoria colectiva de esos años, la imagen de Maradona levantando la Copa del Mundo frente a Alemania pesaba más que cualquier rol de revancha patriótica.

El fútbol en los tiempos de la inocencia

En los años posteriores a 1986, el negocio del fútbol no tenía la escala actual. El deporte no era un espectáculo televisado las 24 horas ni existían:

  • Redes sociales ni dispositivos móviles.
  • Señales de televisión por cable dedicadas exclusivamente al deporte.
  • Diarios especializados masivos.
  • Inversiones de magnates extranjeros o jeques árabes.

En esa época, la Selección viajaba en clase turista y Maradona salía del aeropuerto de Ezeiza por la puerta principal, sin el blindaje mediático actual. Incluso el icónico relato de Víctor Hugo Morales pasó desapercibido en su momento, volviéndose una pieza de culto recién en la década de los noventa con el avance tecnológico.

De la corrección política a la narrativa bélica

La previa del partido de 1986, disputado solo cuatro años después del conflicto de Malvinas, estuvo marcada por la prudencia y las declaraciones políticamente correctas de los futbolistas. El propio Maradona repetía que era «solo un partido», que no se debía mezclar el fútbol con la política y que usar la guerra sería una falta de respeto a los caídos.

Sin embargo, cuando la capacidad física del ídolo empezó a mermar y el retiro se hizo inevitable, la narrativa cambió. A partir de 1996, al cumplirse diez años del encuentro, Maradona comenzó a reescribir la mística del Azteca con palabras, imprimiéndole el trasfondo geopolítico y emocional que hoy conocemos:

  • Afirmó que jugaron pensando en los jóvenes caídos en las islas.
  • Hizo responsables afectivos a los futbolistas ingleses por la guerra.
  • Declaró que el triunfo significó «vencer a un país» y recuperar simbólicamente territorio argentino.

Un mito construido en comunidad

Maradona no edificó esta leyenda en soledad. El hito del 22 de junio se nutrió de elementos y personajes secundarios indispensables: la confección de urgencia de las camisetas azules, la honestidad de los defensores ingleses que no le cometieron falta, un cuerpo arbitral particular y el relato de Víctor Hugo Morales.

Tal como el escritor Octavio Paz señaló sobre la actriz María Félix —afirmando que nació dos veces: primero engendrada por sus padres y luego inventada por ella misma—, Maradona logró inventar dos veces el partido más famoso de la historia del fútbol.

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