El volante ofensivo de 19 años fue ofrecido a través de su representante, a la caza de una salida anticipada al final del contrato que se extiende hasta diciembre de 2029. El tucumano asomó como una de las grandes promesas de Vélez el año pasado y, aunque nunca llegó a ser titular en el once de Guillermo Barros Schelotto, llamaba la atención por su talento a los ojos de los captadores del mundo.
Ante la amenaza de que se fuera libre en diciembre, el Fortín debió apurar su venta a un conocido mal pagador, el equipo controlado por el empresario John Textor, que se comprometió a abonar por él 10 millones de dólares en cuotas. A la hora de cobrarlas no había novedades por Liniers, desde donde debieron recurrir a la FIFA. Para abril, lo único que habían recibido era una cuota vencida merced a un fallo del TAS, y se preparaban para seguir litigando por otra en deuda desde enero.
Recientemente, las acciones del Fogao cambiaron de dueño y ahora son controladas por Gabriel de Alba, por lo que se avecinan cambios. En el último verano, Textor había intentado vender a Montoro en paquete con Danilo a Nottingham Forest por 35 millones de euros, pero la Justicia no permitió la operación debido al destino que les darían a los fondos. Ahora, reaparecen urgencias por descomprimir el plantel ante posibles sanciones de FIFA aunque, en el nuevo panorama, también sobrevuelan intereses de Europa por llevarse al tucumano.
En el Millonario, la opción podría encajar entre las intenciones de Eduardo Coudet de sumar a un creativo, puesto que el ex Vélez es capaz de desempeñar tanto por el centro como por izquierda o derecha en función de extremo, un lugar que ocupaba el prescindible Ian Subiabre. Además de destacarse en la Selección Argentina el año pasado en el Mundial Sub 20 hasta que se fracturó la clavícula, Montoro ya lleva disputados en Brasil 52 partidos, aportando seis goles y seis asistencias.
