Una breve participación en el US Open le terminó costando muy caro a Luisina Giovannini. La tenista argentina de 19 años recibió una multa luego de retirarse a los 17 minutos de su encuentro por la primera ronda de la clasificación ante Lucia Bronzetti, séptima preclasificada de la qualy.
La cordobesa perdía 5-0 cuando comunicó que no podía continuar por una lesión. Hasta ese momento, la italiana había ganado 21 de los 29 puntos disputados, mientras que su rival apenas había sumado ocho. La penalización fue de 20.000 dólares, equivalente al 62,5% de los 32.000 que le correspondían por disputar esa instancia.
El árbitro aplicó la regla «First-Round Performance», que permite sancionar a un jugador si considera que su actuación no cumplió con el estándar profesional requerido en un Grand Slam. El reglamento contempla distintos elementos para tomar esa determinación, entre ellos no completar el encuentro, la actividad durante las semanas anteriores, un retiro en el torneo previo o la utilización de un ranking protegido o especial.
En este caso, la joven llevaba un vendaje en el tobillo izquierdo y explicó que arrastraba un inconveniente físico. Su último partido antes de presentarse en Nueva York había sido dos meses atrás, en Wimbledon. La decisión administrativa no implica que se haya determinado que fingió la lesión, sino que estuvo basada en la evaluación de su rendimiento.
El episodio se produjo en medio de una temporada de crecimiento para la argentina, quien logró disputar las clasificaciones de los cuatro Grand Slams y ya acumula más de 200.000 dólares en premios oficiales. Además, a comienzos de 2026 fue seleccionada para recibir una beca de 12.500 dólares del Grand Slam Player Development Programme.
Tras regresar al país, su prioridad pasó por recuperarse para representar a la Argentina en los Juegos Suramericanos de Rosario. “Vengo con una lesión de hace un tiempo, entonces estoy recuperándome para poder estar al 100% en los Juegos”, explicó recientemente. Sobre la ciudad donde vive desde hace ocho años, agregó: “Es como mi segunda casa”.
