El defensor de Colón, Federico Rasmussen, mostró su frustración al retirarse del Estadio Feliciano Gambarte luego de la caída de su equipo por 2-0 ante Godoy Cruz. Este resultado adverso significa la tercera derrota consecutiva para el Sabalero, una racha negativa que el futbolista urge revertir de cara a la recta final del torneo.
El análisis de la derrota
Al evaluar el desarrollo del juego, el zaguero lamentó que el rival abriera el marcador justo antes del descanso, un golpe que repite falencias de partidos anteriores. Al respecto, el central remarcó que “hay que dar vuelta la página. Quedan seis fechas y tenemos que levantar la cabeza rápido porque viene lo más lindo y lo más duro”.
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Además, detalló cómo se desvirtuó un trámite que hasta entonces consideraba parejo explicando que “lo teníamos controlado y en la primera que nos llegan, lamentablemente, nos convierten. Después salimos más a buscarlo, encontraron espacios y llegó el segundo”.
La postura ante el arbitraje
Por otra parte, Rasmussen optó por la prudencia al ser consultado sobre las polémicas arbitrales y el desempeño de Echenique, sosteniendo que “no lo vi. Prefiero no opinar ni hablar del árbitro y enfocarme en lo que podemos corregir y mejorar nosotros”.
El regreso a Mendoza y su compromiso actual
El encuentro también tuvo una carga emocional extra para el defensor, quien pertenece a la institución mendocina y recibió insultos por parte de la parcialidad local. Ante esto, el jugador reconoció que “la gente tiene derecho a expresarse. Yo tengo un gran cariño por el club”, recordando que siempre dejó todo durante su etapa en Mendoza.
Finalmente, bajó un mensaje contundente sobre su compromiso actual al asegurar que “mi presente está acá”, dejando en claro que el Sabalero debe reaccionar rápido para recuperar terreno en las seis jornadas restantes de la fase regular.
