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Unión y un modelo de ventas que ya generó más de USD 40 millones

Unión y un modelo de ventas que ya generó más de USD 40 millones

En el fútbol argentino, la formación y posterior transferencia de futbolistas se convirtió en una de las principales herramientas de sustentabilidad para los clubes que no cuentan con el poder económico de las instituciones más grandes. En ese contexto, Unión logró consolidar durante los últimos años un modelo basado en la promoción de juveniles, la valorización de sus futbolistas y la conservación de porcentajes que le permiten seguir generando ingresos después de concretada una venta.

Bajo la conducción de Luis Spahn, el Club Atlético Unión habría generado desde su regreso a la Primera División un volumen de transferencias que supera los USD 40 millones, tomando como referencia las operaciones con montos informados oficialmente por la institución y aquellas cuyos valores fueron difundidos por clubes compradores, organismos o medios especializados.

El proceso tuvo diferentes etapas y protagonistas, pero mantuvo una misma lógica: apostar por jugadores surgidos de las divisiones inferiores, potenciarlos en Primera y luego transferirlos al mercado nacional o internacional, procurando en varios casos conservar porcentajes de futuras ventas.

Más de USD 35 millones en operaciones oficiales

De acuerdo con los registros presentados por la institución, las operaciones con montos confirmados y netos representan más de USD 35,3 millones, cifra que se aproxima a los USD 35,7 millones al contemplar las cláusulas de plusvalía mínima garantizada.

Uno de los primeros grandes movimientos de este período se produjo en 2019, cuando Unión concretó las salidas de Diego Zabala, Emanuel Brítez, Mauro Pittón y Bruno Pittón hacia Rosario Central y San Lorenzo. El paquete representó un ingreso bruto de USD 6.125.000 y un neto estimado de USD 4.501.875.

La venta individual más importante informada por el club fue la de Juan Ignacio Nardoni a Racing Club, en 2023. La operación quedó establecida en USD 4.750.000 netos por los derechos que pertenecían originalmente a Unión, mientras que el monto total de la operación para el club comprador alcanzó los USD 6 millones considerando impuestos.

En ese mismo mercado, otro de los grandes ingresos fue el de Imanol Machuca a Fortaleza, por USD 3.125.000 correspondientes al 50% de los derechos económicos.

Un año después, Kevin Zenón pasó a Boca Juniors por USD 3.405.000 por el 80% de su ficha. La operación también contempló la adquisición de un porcentaje del pase de Mauro Luna Diale y el préstamo de Simón Rivero.

La lista de ventas relevantes se amplió con Gastón González a Orlando City, por USD 2.600.000 por el 70%; Joaquín Mosqueira a Talleres, por USD 2.700.000 por la totalidad de los derechos; y, más recientemente, Mateo Del Blanco al Racing de Estrasburgo, en una transferencia valuada en USD 2.850.000.

A esos nombres se agregan operaciones como las de Lucas Esquivel al Athletico Paranaense, Rafael Profini al Kharkiv FC, Mauro Luna Diale al Akhmat, Juan Carlos Portillo a Talleres y Franco Soldano al Olympiacos, entre otras.

Los ingresos que también forman parte de la ecuación

El volumen generado por Unión se amplía al contemplar operaciones cuyos montos no fueron comunicados oficialmente por la institución, pero que fueron reportados por los clubes compradores o por medios especializados.

Dentro de este grupo aparecen transferencias como la de Mauricio Martínez a Rosario Central, operación que habría alcanzado los USD 2.700.000; la salida de Yeimar Gómez Andrade a Seattle Sounders, por una cifra cercana a los USD 1.600.000; y los pases de Enrique Triverio al Toluca y Víctor Malcorra a Tijuana, estimados en USD 1.100.000 y USD 1.000.000, respectivamente.

También aparecen las transferencias de Diego Barisone a Lanús, por alrededor de USD 600.000, y Rolando García Guerreño al mismo club, por unos USD 500.000.

Este conjunto de operaciones permite elevar el volumen generado por el mercado de transferencias por encima de los USD 40 millones desde el regreso del Tatengue a la máxima categoría.

El dinero que puede volver a entrar

Uno de los aspectos más importantes del modelo implementado por Unión está relacionado con la posibilidad de conservar porcentajes o establecer cláusulas de plusvalía en las operaciones.

Esto significa que una transferencia no necesariamente representa el último ingreso que el club puede recibir por un futbolista. Si ese jugador vuelve a ser vendido por su nuevo equipo, Unión puede obtener una nueva compensación de acuerdo con las condiciones pactadas originalmente.

El caso de Nardoni es uno de los ejemplos más claros. Luego de su llegada a Racing, el mediocampista fue transferido a Grêmio de Brasil por una cifra cercana a los USD 8 millones más variables. A partir de la plusvalía acordada en la operación original, Unión tendría derecho a percibir un nuevo ingreso.

Una situación similar se planteó con Kevin Zenón, cuya posterior transferencia desde Boca Juniors a Atlas de México volvió a poner en escena el porcentaje que Unión había conservado.

También aparece en esta ecuación Juan Carlos Portillo, cuya transferencia desde Talleres a River Plate abrió la posibilidad de nuevos ingresos para la institución santafesina.

Un modelo que convirtió a Unión en exportador

Con distintas estrategias y operaciones de características diferentes, Unión logró transformar su cantera y la valorización de sus futbolistas en una de las principales fuentes de recursos de la institución.

El proceso no se limita a las ventas de jugadores surgidos directamente de las inferiores. También incluye futbolistas que llegaron desde otros clubes, fueron potenciados en Santa Fe y posteriormente transferidos, además de operaciones en las que el Tatengue decidió conservar porcentajes pensando en futuras negociaciones.

En ese escenario, las transferencias de Maizón Rodríguez al Krasnodar de Rusia y la situación de Thiago Cardozo con Belgrano, entre otras operaciones recientes, pueden seguir modificando la ecuación económica.

El balance del período muestra así un denominador común: Unión consiguió instalarse como un club capaz de generar ingresos importantes a partir del mercado de pases, con una política que combina formación, desarrollo, ventas y participación en futuras plusvalías.

Para una institución que compite con presupuestos sensiblemente inferiores a los de los principales clubes del fútbol argentino, esa capacidad de convertir futbolistas en patrimonio constituye una herramienta central para sostener su estructura y proyectar nuevos ciclos deportivos.

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