En mayo de 2006, justo antes del Mundial de Alemania, Boca realizó una gira a centroamérica donde Alfio Basile hizo debutar en amistosos a varios juveniles, entre ellos a Carlos Fondacaro, marcador de punta de 1.65 oriundo de Santa Fe que se sumó a las Inferiores xeneizes con 15 años.
A Fondacaro le tocó reemplazar a Sebastián Battaglia a los 74 minutos de un empate a dos frente a FAS de El Salvador. Luego de ese encuentro, pasaron dos años para que tenga actividad en Primera, cuando Carlos Ischia lo alineó en una goleada contra Liga de Quito por la Copa Sudamericana.
En total, el lateral disputó ocho partidos en el cuadro de la Ribera que le valieron para levantar el Torneo Clausura 2009. «En el vestuario aprendí de ídolos como Juan Román Riquelme, Martín Palermo, Rodrigo Palacio… Siempre te aconsejaban y te guiaban con cosas del fútbol que te quedaban», recordó en diálogo con Bolavip.
Luego del campeonato, pasó a préstamo por Tigre, Atlético Tucumán y Patronato. Tras tres campañas en la Primera Nacional, dio el salto a Europa para jugar en Grecia, donde tuvo problemas con un representante y posteriormente pasó a Finlandia.
Sin demasiado éxito, pegó la vuelta en 2015 para jugar en Tiro Federal, comenzando una gira por el Ascenso que lo llevó a Independiente de Neuquén, Desamparados, San Martín de Formosa y Chaco For Ever, entre otros, hasta colgar los botines en 2023 y dar paso a su nueva vida, en un pueblo de 150 habitantes.
Fondacaro se mudó a Loma Alta, a 70 kilómetros de Santa Fe, un lugar en el que decidió radicarse tras viajar por varias provincias durante el tramo final de su carrera: «Queríamos un lugar tranquilo y encontramos este pueblito que nos gusta por lo rural que es».
El ex futbolista cambió totalmente de rubro y ahora atiende el almacén del pueblo y un bar que él mismo inauguró en septiembre de 2024: «Estamos disfrutando de las gallinas, nos gusta el campo, quinta y todo eso».
