Cristian Tarragona expresó su bronca por la cuarta derrota consecutiva de Unión, pidió disculpas a los hinchas y reclamó una profunda autocrítica para revertir el presente del equipo. Además, respaldó a Leonardo Madelón y dejó en claro que el objetivo es terminar el torneo entre los ocho mejores.
El presente de Unión atraviesa un momento complicado. La derrota por 2-0 ante Defensa y Justicia, en el estadio 15 de Abril, profundizó la preocupación por el rendimiento del equipo y encendió las alarmas por la falta de respuestas futbolísticas. Tras el encuentro, Cristian Tarragona fue uno de los referentes que tomó la palabra y pidió una reacción inmediata para cambiar el rumbo.
El delantero no ocultó su malestar por el resultado y reconoció que el plantel está golpeado por una nueva caída. Además, asumió su responsabilidad por las oportunidades que no pudo aprovechar durante el partido.
«Una situación horrible, un malestar horrible. Estoy muy caliente porque nadie quiere perder, nosotros menos», expresó el atacante. Luego, agregó que el equipo debe mejorar su eficacia: «Las pocas situaciones que tenemos hay que concretarlas. Hoy me quedó una y no pude hacerla. Hay que seguir trabajando y pedirle disculpas a la gente».
En ese sentido, Tarragona remarcó la necesidad de que cada futbolista revise su actuación y reconozca los errores cometidos. Para el capitán rojiblanco, la autocrítica será fundamental para encontrar soluciones y recuperar el nivel que el equipo supo mostrar durante otros pasajes del campeonato.
El respaldo de Tarragona a Madelón
En medio de las dudas que generó el momento deportivo, Tarragona también se refirió a la situación de Leonardo Madelón. El delantero aseguró que el plantel no mantuvo conversaciones sobre una posible salida del entrenador y destacó el vínculo que tiene con el técnico.
«Madelón tiene un nombre muy importante acá en Unión. Con Leo nos conocemos hace mucho y nos dio la confianza a todos, también a los chicos que les tocó debutar este año», manifestó.
El atacante contó que hubo una charla breve en el vestuario después de la derrota, aunque reconoció que el grupo todavía estaba afectado por el resultado. En ese contexto, consideró que no es momento de buscar responsables individuales ni de generar conflictos internos.
«No sirve pelearse con nadie ni echarle la culpa a nadie. Hay que mirar cada uno para dentro y hacer una autocrítica», sostuvo.
Además, dejó un mensaje contundente para sus compañeros al referirse al esfuerzo que necesita el equipo para salir de esta situación. «Si no nos está alcanzando al 100 por ciento, hay que poner el 110 o el 120. Hay que salir vacíos en la cancha», afirmó.
El mensaje para los hinchas y el objetivo de Unión
Tarragona también hizo referencia al malestar de los hinchas, que manifestaron su descontento después de una nueva derrota en condición de local. El delantero reconoció que comprende el reclamo y lamentó no poder devolverles el apoyo con resultados positivos.
«Está en todo su derecho de manifestarse de la manera que lo hizo. Me da mucha bronca no poder darle una alegría a la gente que hace un esfuerzo todos los fines de semana para venir a la cancha o viajar», expresó.
El capitán, que manifestó su identificación con la institución, aseguró que su intención es colaborar para que Unión pueda recuperarse cuanto antes y volver a sumar puntos importantes.
«No me gusta estar en esta situación y menos en el club que amo. Quiero que Unión gane todos los partidos y quiero levantar al equipo para poder sumar en el próximo encuentro», remarcó.
Por otra parte, el delantero reconoció que todavía no mantuvo conversaciones sobre una posible renovación de su contrato, que finaliza en diciembre. Sin embargo, dejó en claro que su prioridad está puesta en el cierre de la temporada y en la posibilidad de que el Tatengue se meta entre los ocho mejores de su zona.
«Quiero terminar el torneo con Unión adentro de los ocho y vamos a ir en busca de eso», aseguró.
Con cuatro derrotas consecutivas, el equipo de Madelón necesita encontrar respuestas para recuperar la confianza y volver a ser competitivo. Mientras tanto, Tarragona dejó un mensaje claro: el camino para revertir el presente deberá comenzar con una autocrítica individual y colectiva, más trabajo y una reacción dentro de la cancha.
