En 2016, luego de que se lesionen Leonel Vangioni y Milton Casco, Marcelo Gallardo le dio la oportunidad de tener actividad en Primera a Luis Olivera, lateral izquierdo de la Reserva que ya se había hecho un nombre tras participar con las selecciones Sub 15 y Sub 17, llegando incluso a disputar el Mundial de esta última categoría.
Si bien su debut había llegado en noviembre de 2015 al entrar en una derrota por 2-0 contra Newell’s, Olivera comenzó a tener participación en el final de la campaña 2016 por las bajas de sus compañeros, llegando a disputar como titular un Superclásico y las semis y final de la Copa Argentina.
Si bien cayó contra Boca por 4-2, logró imponerse por 2-0 ante Gimnasia y por 4-3 frente a Rosario Central, levantando el que hasta el momento es el único título de su carrera en la máxima categoría. Tras aquella final jugó solo tres partidos más y luego de pasar a préstamo por San Martín de San Juan y River de Uruguay, quedó libre.
En libertad de acción pegó el salto a los Estados Unidos, sin poder afianzarse, y tras esa experiencia volvió al fútbol charrúa, donde tampoco se pudo asentar. En 2020 firmó con Fénix y acabó pasando por varios equipos del Ascenso, entre ellos Colegiales, Alvarado, Gimnasia y Tiro de Salta y Defensores Unidos de Zárate.
En su primer ciclo en el CADU logró un histórico campeonato en la B Metropolitana que valió el primer ascenso del club a la Primera Nacional. En junio del año pasado, retornó al Celeste, donde en la actualidad pelea por no descender a la Primera C, con 37 unidades y a seis puntos de la zona baja a siete fechas del final.
