La derrota ante Talleres significó un freno para la buena racha que había conseguido construir Unión, pero también volvió a poner sobre la mesa algunos interrogantes que el propio Leonardo Madelón se encargó de plantear después del partido. El entrenador habló fuerte sobre la conformación del plantel y las piezas importantes que se fueron, aunque hay una cuestión estrictamente futbolística que todavía no encuentra solución: la dificultad para terminar los partidos sin recibir goles.
El dato es contundente: Unión recibió al menos un gol en cada uno de los partidos que disputó en este Clausura. Una constante que se mantiene fecha tras fecha y que obliga al equipo a hacer un esfuerzo extra para conseguir resultados. Porque cuando un equipo no logra sostener el cero, necesita marcar para ganar y cuando consigue ponerse arriba, tampoco tiene la tranquilidad de saber que una ventaja mínima puede alcanzar para quedarse con los tres puntos.
Para encontrar la última vez que Unión terminó un partido con el arco invicto hay que retroceder hasta el 3 de abril de 2026, en la victoria 2-0 ante Deportivo Riestra en el 15 de Abril. Desde entonces, esa imagen del arco sin goles en contra se volvió cada vez más lejana. No se trata solamente de una estadística aislada. La falta de vallas invictas termina condicionando el desarrollo de los encuentros y obliga a Unión a jugar siempre con la necesidad de convertir, incluso cuando tiene buenos pasajes o consigue ponerse en ventaja.
Madelón ya hizo referencia a las dificultades defensivas y sabe que es uno de los aspectos que el equipo debe corregir. El problema es que el diagnóstico está hecho, pero la solución todavía no aparece. La salida de futbolistas importantes también forma parte del análisis que realiza el entrenador.
